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Materialidad Fiscal 2026: Guía Técnica para la Defensa de Operaciones Reales

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Por: CGA & Asociados

En el actual esquema de fiscalización, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha desplazado su enfoque de la simple revisión de comprobantes hacia la validación de la sustancia económica. Hoy, la deducibilidad de una operación depende de la capacidad del contribuyente para demostrar que el acto existió, fue necesario para el negocio y cuenta con un soporte documental coherente, técnica conocida como adminiculación probatoria.

Los Pilares de la Materialidad

Para mitigar riesgos, las organizaciones deben evaluar sus operaciones bajo una lógica de auditoría interna, asegurando que cada transacción supere los siguientes umbrales de validación:

1. Sustancia sobre Forma: No basta con poseer un CFDI y un contrato. La autoridad exige evidencia operativa (bitácoras, entregables, reportes) generada de forma natural durante la ejecución.

2. Razón de Negocio: Toda erogación debe responder a una decisión deliberada que busque un beneficio económico o eficiencia operativa medible, alineada al objeto social de la empresa.

3. Capacidad del Proveedor: Es indispensable documentar que el prestador del servicio cuenta con la infraestructura, el personal y la experiencia técnica para cumplir con lo pactado.

Metodología de Autoevaluación

Una gestión preventiva eficaz implica clasificar las operaciones según su nivel de riesgo documental. Si una transacción depende exclusivamente del CFDI para ser explicada, se encuentra en un estado de vulnerabilidad. La meta es construir expedientes donde la narrativa de la operación sea lógica, concurrente y resistente a cuestionamientos técnicos de la autoridad.

Conclusión

La materialidad fiscal no es un requisito administrativo, sino una estrategia de preservación patrimonial. Las empresas que transitan de un modelo reactivo a uno de control interno probatorio no solo aseguran sus deducciones, sino que proyectan una imagen de transparencia y cumplimiento ante el fisco. La solidez de su contabilidad reside en la calidad de la evidencia que respalda cada registro.
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