El cumplimiento de las obligaciones ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) exige una revisión anual meticulosa de la siniestralidad laboral. La Declaración Anual de Riesgos de Trabajo (DART) es el instrumento mediante el cual las empresas determinan si su prima de riesgo debe aumentar, disminuir o permanecer sin cambios. Una interrogante técnica recurrente surge cuando una organización no registra accidentes durante el ejercicio anterior: ¿persiste la obligación de presentar dicha declaración?
Exenciones según el Marco Normativo (RACERF)
El Artículo 32, fracción V, del Reglamento de Afiliación, Clasificación de Empresas, Recaudación y Fiscalización (RACERF) establece con precisión los supuestos en los que los patrones quedan liberados de esta carga administrativa. No existe obligación de presentar la DART en los siguientes casos:
1. Empresas con registro patronal inicial durante el año 2025.
2. Patrones que modificaron su actividad empresarial y, por ende, cambiaron de clase de riesgo en el último ejercicio.
3. Aquellos cuya prima resultante sea exactamente idéntica a la vigente durante el periodo anterior.
El Impacto de la Nula Siniestralidad en la Prima
Es fundamental precisar que la ausencia de accidentes no exime de forma automática la presentación del trámite. Por el contrario, la falta de siniestralidad suele derivar en una reducción de la Prima de Riesgo, lo cual constituye una modificación respecto al año previo. Al existir un cambio en el factor de cotización, la declaración se vuelve obligatoria para validar legalmente dicha disminución ante el Instituto.
Sin embargo, existe una excepción relevante: si la empresa ya cotiza con la prima mínima establecida por la Ley, y al no registrar accidentes el cálculo no sufre variación alguna, se actualiza el supuesto de exención por identidad de tasa. En este escenario específico, al no haber modificación en el costo de seguridad social, el patrón no se encuentra obligado a formalizar la declaración.
Conclusión
La determinación de la prima de riesgo es un proceso que requiere un diagnóstico preciso de la situación histórica de la empresa. No basta con la ausencia de accidentes para omitir el trámite; es imperativo verificar si dicha estadística impacta o no en el factor de cotización vigente. Un error en esta evaluación puede derivar en discrepancias con la autoridad fiscal y afectar la integración de las cuotas obrero-patronales, por lo que se recomienda un análisis pormenorizado de cada registro patronal.