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Enfoque basado en riesgo en PLD: cómo prepararse antes de su implementación en México

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Por: CGA & Asociados

El enfoque basado en riesgo en materia de prevención de lavado de dinero (PLD) ya ha sido reconocido en el marco regulatorio mexicano; sin embargo, aún no se han publicado las reglas específicas que definan su aplicación práctica.

Ante este escenario, resulta clave que las empresas comiencen a prepararse de forma anticipada. Contar con un modelo interno de evaluación de riesgos permitirá adaptarse rápidamente cuando la autoridad emita los lineamientos oficiales.

Esta guía funciona como una herramienta preventiva para fortalecer el cumplimiento y reducir riesgos regulatorios.

Qué es el enfoque basado en riesgo en PLD

El enfoque basado en riesgo consiste en identificar, evaluar y mitigar riesgos de operaciones con recursos de procedencia ilícita, considerando factores como el tipo de cliente, la operación, la ubicación geográfica y los canales utilizados.

Su objetivo es que las empresas apliquen controles diferenciados según el nivel de riesgo detectado, en lugar de operar bajo un esquema uniforme.

Cómo construir un modelo interno de riesgo

El primer paso es definir cómo la empresa entenderá y medirá el riesgo.

Se recomienda:

• Establecer una definición clara de riesgo.

• Identificar factores clave como cliente, operación, ubicación y canal.

• Clasificar niveles de riesgo: bajo, medio y alto.

• Este modelo será la base para todas las decisiones posteriores.

Segmentación y análisis de clientes

Una parte fundamental del enfoque es clasificar a los clientes según su perfil.

Para ello:

• Crear categorías como personas físicas, morales o PEP.

• Analizar actividad económica, volumen y frecuencia de operaciones.

• Definir reglas para aplicar controles simplificados o reforzados.

Los clientes de alto riesgo deben tener mayor seguimiento y documentación.

Evaluación de operaciones

No solo el cliente representa riesgo, también las operaciones.

Es importante:

• Definir montos o umbrales de monitoreo.

• Detectar operaciones inusuales o fuera de patrón.

• Identificar prácticas como fragmentación de transacciones.

Además, cada operación debe ser congruente con el perfil del cliente.

Importancia de la documentación

Un modelo de riesgo sin evidencia documental pierde validez ante la autoridad.

Se recomienda:

• Registrar criterios de clasificación.

• Integrar expedientes completos de clientes.

• Mantener consistencia entre información, operaciones y nivel de riesgo.

• Actualizar periódicamente el análisis.

Esto será clave ante revisiones del SAT o la UIF.

Auditoría y control interno

El modelo debe ser verificable y sujeto a mejora continua.

Para lograrlo:

• Integrar el enfoque de riesgo en auditorías internas.

• Revisar periódicamente la clasificación de clientes.

• Documentar ajustes y mejoras.

• Preparar evidencia ante requerimientos regulatorios.

Preparación para cambios regulatorios

Dado que las reglas aún no se publican, es importante mantener flexibilidad:

• Identificar áreas que podrían modificarse.

• Designar responsables de actualización normativa.

• Monitorear cambios del SAT y la UIF.

• Establecer protocolos internos de adaptación inmediata.

Conclusión

El enfoque basado en riesgo en PLD representa un cambio relevante en la forma en que las empresas gestionan el cumplimiento. Aunque las reglas específicas aún no se han definido, prepararse desde ahora permite reducir riesgos, mejorar controles internos y responder de manera eficiente a futuras exigencias regulatorias. Anticiparse no solo es una ventaja operativa, sino una estrategia clave para el cumplimiento en México.
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